48 horas en el Valle de Arán

Cuatro horas de viaje en coche por delante. ¿Puede haber mejor plan? Me encanta viajar por carretera,  me embeleso observando las formas del paisaje que se sucede ante mí, no me cansaría nunca…  Así cruzamos media Cataluña para llegar a Vielha, capital del Valle de Arán. La llegada, después de ese túnel interminable a 80 km/h, es casi triunfal: una dispersión  de casas en las llanuras y en las vertientes de las montañas, cubiertas a trozos por nieve y de vez en cuando el campanario de alguna iglesia destacando por encima de los tejados de pizarra.

Bienvenidos al Valle de Aran.
Bienvenidos al Valle de Arán.

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Tejado de pizarra típico de los pueblos donde nieva.

Día 1

Cada pueblo en este valle tiene su encanto, su pequeño papel a lo largo de la historia. El pequeño núcleo de Canejan, situado a lo alto de la montaña (906 metros), fue lugar de refugio para los maquis durante la Guerra Civil. Aunque actualmente apenas vivan unas 100 personas en él (algunos durante todo el año y otros ocasionalmente), Canejan se mantiene intacto al paso de los años y aún se percibe esa atmósfera de los antiguos pueblos de montaña.

Además, desde el mirador  se puede disfrutar de una magnífica vista del valle del Garona, una mezcla perfecta entre naturaleza y tranquilidad. Si estás de suerte y te aventuras en el sendero que se inicia en el pueblo, puede que compartas tu paseo con algún oso…Conduciendo por la carretera que nos llevará de vuelta a Vielha (N-230), nos detenemos en Les. Este bonito pueblo, que se extiende a los dos lados del río Garona, cuenta con varias muestras de arte románico como la capilla Blas de Sebaste.

El río Garona divide Les.
El río Garona divide Les.

Continuando por la carretera alcanzamos la vila Es bórdes y desde aquí nos desviamos por la pista que nos llevará hasta las praderas de Artiga de Lin. Hay que vigilar porque el asfalto está mojado y hay restos de nieve aquí y allá, pero el trayecto merece la pena. Desde el aparcamiento Uelhs deth Joèu iniciamos el camino que nos lleva a las fuentes del río Jòeu. Seguimos la pista indicada y llegamos a la gran plana de la Artiga de Lin. Mires dónde mires, alrededor sólo hay montañas escarpadas cubiertas de un manto blanco. Me siento tan pequeña…  En primavera, la estampa se transforma en una capa de vegetación frondosa. La ruta es circular y nos lleva de vuelta al coche. Para volver a Vielha, esta vez cogeremos la carretera secundaria Dera Artiga de Lin, a través del impresionante Bosque de abetos de Baricauba.

Respirando tranquilidad...
Respirando tranquilidad…
Refugio de la Artiga de Lin.
Refugio de la Artiga de Lin.
La carretera discurre por el medio de este impresionante bosque de abetos.
La carretera discurre por el medio de este impresionante bosque de abetos.

Día 2

Nos despertamos pronto por la mañana para seguir la ruta hacia al lago Colomers. Para ello, nos dirigimos hacia Salardú y desde allí enganchamos la pista que se dirige al balneario Banhs de Tredós. En invierno hay que aparcar el coche abajo y recorrer a pie (o en moto de nieve si te diriges al balneario) la pista hasta el Balneario.

Andamos entre bosques de pinos y el serpenteante río Aiguamòg y finalmente llegamos a un llano, a las Puertas del Parque Nacional de AIgüestortes, desde donde empiezan varias rutas. Nuestra intención es tomar el camino hacia el lago Colomers, pero cuando sólo llevamos un cuarto del trayecto y ya nos han avanzado varios grupos con raquetas, nos damos cuenta de que nuestra empresa es poco factible, pues sólo vamos calzados con botas y los pies se nos hunden varios centímetros a cada paso. ¡Habrá que volver a intentarlo en primavera!

Ruta hacia Banhs de Tredós.
Ruta hacia Banhs de Tredós.

Con ganas de una excursión, subimos hasta Baqueira Beret y dejamos el coche en el aparcamiento. ¿Esquiar? No, nunca me ha entusiasmado demasiado, vamos a bajar al municipio (actualmente despoblado) de Montgarri. Debido a su situación geográfica este pueblo sufre inversiones térmicas, es decir, el frío se mantiene y el sol pocas veces le alcanza, por lo que su temperatura media es de unos 5’4 grados. Sin embargo, el santuario erigido en 1117 se mantiene aún en pie y se encuentra junto al refugio al que acuden los excursionistas durante sus rutas. Ideal para resguardarse del frío con una bebida caliente antes de remontar la vuelta.

El santuario de Montgarri se encuentra a 1645 metros de altura.
El santuario de Montgarri se encuentra a 1645 metros de altura.
Llegada a Montgarri
Llegada a Montgarri
¡La vuelta!
¡La vuelta!
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