El encanto de Praga y sus barrios


“El antiguo esplendor y la belleza de Praga, una ciudad incomparable, dejó una impresión imborrable en mi imaginación”.

Richard Wagner lo tuvo claro después de visitar Praga. ¿Qué tiene la capital de la República Checa para enamorar así?

Praga, fundada en el siglo IX, sufrió el bombardeo de su centro histórico durante la segunda guerra mundial. Sin embargo resistió y en 1992 la UNESCO lo declaró Patrimonio de la Humanidad. Más allá de la catedral y el Puente de Carlos, la ciudad checa esconde historias en todos los rincones de su arquitectura. Y también debajo de ella.

El atardecer en Praga
El atardecer en Praga

Se puede decir que la historia de Praga comenzó con la construcción del Castillo, el complejo antiguo más grande del mundo. Sin embargo, pocos saben lo que esconde debajo: los sótanos de la fortaleza eran la sede de la policía secreta del rey y hoy en día se han convertido en museo que exhibe piezas únicas.

Al otro lado del Moldava yace Vysehrad, el segundo castillo de Praga. Aunque es menos conocido que el anterior, merece la pena dar un paseo por esta fortaleza y descender hasta el subterráneo, donde se esconde un sistema de casamatas que data del 1742. Estas bóvedas sólidas eran utilizadas para guardar la artillería en épocas de guerra además de permitir la circulación secreta de las tropas. Actualmente este sótano también alberga antiguas estatuas del Puente de Carlos.

¿Quién no ha visitado el reloj astronómico en Praga? Esta curiosa pieza ubicada en el Ayuntamiento concentra centenares de turistas cada día. Pero lo que pocos saben es que la antigua ciudad se encuentra un nivel por debajo del edifico actual ya que debido a las inundaciones tuvieron que aumentar el terreno artificialmente. Lo más interesante es que hace siglos el Ayuntamiento de Praga era el emplazamiento de la prisión, y aún hoy se pueden ver los nombres de los prisioneros gravados en las paredes.

La parte más antigua del reloj data de 1410
La parte más antigua del reloj data de 1410

Y es que la ciudad dorada siempre ha estado rodeada de misterio y magia. Desde que Rodolfo II fuera coronado emperador del Sacro Imperio Germánico, su interés por la astrología y la alquimia se trasladó a Praga. Fueron muchos los que intentaron conseguir oro con la ayuda de la mítica Piedra Filosofal en los talleres praguenses. De esta manera, la urbe se convirtió en la sede europea de la magia y el esoterismo. Para conocer más sobre el tema, visita el Museo de magos y alquimistas, emplazado en la antigua casa del alquimista más famoso de la ciudad, Edward Kelly. Adéntrate en un mundo mágico a través de los instrumentos que utilizaron los alquimistas en sus experimentos. Dentro del mismo museo se encuentra Kellyxir, una tranquila cafetería en pleno centro donde el visitante podrá trasladarse (a precios asequibles) hasta la Praga de los alquimistas disfrutando de elixires y platos mágicos.

PASEANDO ENTRE LOS BARRIOS DE PRAGA

Sobre el río Moldava recae un papel fundamental, ya que dividió históricamente la ciudad en dos áreas: la parte vieja y el barrio de Malá Strana (Ciudad Pequeña). Este barrio, de inspiración barroca, fue el hogar de residencia de la nobleza y de artistas de la talla de Jan Neruda, en cuyos libros aparecen con frecuencia referencias al barrio. Andar por las calles de Malá Strana te hará sentir como un autóctono y podrás admirar los edificios barrocos como la iglesia de San Nicolás.

La iglesia de San Nicolás domina Malá Strana
La iglesia de San Nicolás domina Malá Strana
Arquitectura barroca
Arquitectura barroca

Si seguimos subiendo (para los más perezosos existe la alternativa del funicular) alcanzamos la colina de Petrin, el mirador de Praga. Es posible ascender los 60 metros de la torre y disfrutar de unas vistas magníficas de la ciudad dorada en su esplendor, con el Puente de Carlos y la catedral dominando sobre el resto de la urbe.

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La torre de Petrin con sus 318 metros destaca sobre la colina
Fantásticas vistas
Fantásticas vistas

Para los que busquen tranquilidad, la capital checa cuenta con grandes parques alejados del bullicio turístico ideales para pasar una jornada apacible en un entorno auténtico. En el barrio de Vinohrady, por ejemplo, se encuentra el segundo parque más grande de la urbe, Havlíčkovy (Náměstí Míru, Metro linea A), que cuenta con varios caminos y una gruta para explorar. Al otro lado del río, en el distrito Smichov, el parque Sacré Coeur (Andel, Metro linea B) ofrece además de unas vistas fantásticas sobre toda la ciudad, máquinas al aire libre para practicar deporte y una área de juegos para niños.

Tarde en familia
Tarde en familia

Por la tarde, los praguenses se reúnen en la orilla del Moldava para cenar, tomar unas copas o escuchar música en directo. Es Náplavka, la gran terraza al aire libre de Praga. Decenas de grupos se sientan en los muelles o incluso en los barcos amarrados y disfrutan de un buen rato amenizado con cervezas, vino y música.

Momento de desconexión a orillas del Moldava
Momento de relax a orillas del Moldava

Ya sea superficialmente o en su interior, Praga guarda pequeños rincones que  sorprenderán al viajero. Más allá del centro turístico, vale la pena pasear por barrios más tranquilos y respirar el auténtico ambiente praguense o disfrutar de una cerveza checa mientras el sol se esconde detrás del Castillo.

Disfrutando la ciudad
Disfrutando la ciudad

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Cómo llegar: Vueling ofrece vuelos económicos desde varias ciudades de España.

Dónde dormir: si no consigues encontrar un couchsurfer que te acoja, también recomiendo la opción de alquilar una habitación a través de airbnb, ya sea privada o compartida.

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