De Palamós a Calella por el camino de ronda

Os propongo un recorrido por uno de los parajes más bellos de la Costa Brava, un sendero que atraviesa acantilados y calas de agua cristalina entre las poblaciones de Palamós y Calella de Palafrugell.

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Iniciamos nuestro recorrido en Cala Fosca, en Sant Joan de Palamós, ya que es más fácil encontrar aparcamiento en estas urbanizaciones que en el centro de Palamós.  Cogemos el camino a mano izquierda que sube hasta el castillo de Sant Esteve del Mar y seguimos la pista hasta divisar a lo lejos una preciosa cala característica por las antiguas cases de pescadores. Cala S’Alguer es un testigo vivo de esa época en que los pescadores ocupaban estas estancias durante la temporadas de pesca. Ahora la mayoría se alquilan a turistas, y mientras cruzamos la cala pedregosa me fijo en las personas sentadas en los porches desayunando o tomando café, algunos de tez muy clara y pelo rubio.

Cala S'Alguer está declarada bien de interés nacional.
Cala S’Alguer está declarada bien de interés nacional.
Las casas se integran perfectamente en el paisaje.
Las casas se integran perfectamente en el paisaje.
Aún se conservan las barcas de los pescadores.
Aún se conservan las barcas de los pescadores.

El recorrido, bien indicado durante el trayecto, va resiguiendo los acantilados y en medio hora llegamos a la basta playa de Es Castell. Una vez cruzada la playa, subimos una cuesta que nos lleva a los restos del Poblado Ibérico.

Vista de Es Castell desde el poblado ibérico.
Vista de Es Castell desde el poblado ibérico.

Justo debajo de la peña se esconde una pequeña calita que pocos bañistas conocen, Cala Sa Foradada, que debe su nombre al agujero natural que se ha ido formando a la roca por el que acostumbran a pasar los kayaks (en la playa de Es Castell se pueden alquilar).

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Además de kayaks, también se acercan a la Roca Foradada pescadores.

El sendero asciende hasta la cima del acantilado y andamos paralelos a la línea de costa la mayoría del tiempo. Después de unos metros empieza una bajada con algunas rocas, dejamos una casa a mano derecha y enganchamos una pista forestal durante unos metros hasta torcer a la derecha. Llegamos a una zona de calitas escondidas entre peñascos, como Cala de Senià y Cala Canyers. Seguimos por el sendero que bordea los chalets y encontramos un desvío a mano derecha que nos lleva a un mirador desde el que podemos divisar la siguiente cala de agua cristalina, Cala Corb.

El acceso a Cala Corb se hace por unas escaleras.
El acceso a Cala Corb se hace por unas escaleras.

La siguiente parada en el sendero es Cala Estreta, prácticamente virgen a excepción de un viejo refugio de pescadores. El hecho de que no se pueda acceder hasta la playa en coche (el mínimo son unos 20 minutos andando) ha contribuido a mantener la tranquilidad en sus aguas y además está permitido el nudismo.

Cala Estreta tiene unos 200 metros de largo.
Cala Estreta tiene unos 200 metros de largo.
La caseta de pescadores a la bienvenida a la playa.
La caseta de pescadores da la bienvenida a la playa.
Composiciones rocosas en Cala Estreta.
Composiciones rocosas en Cala Estreta.

Atravesamos toda la cala por la arena, sorteando algunos bañistas, campistas y perros y alcanzamos la Cala Cap d’en Planes, fácilmente reconocible por el embarcadero y la caseta de piedra. La última cala que encontraremos es Cala el Crit, con dos casetas de pescadores.

Acceso a Cala el Crit por entre la roca.
Acceso a Cala el Crit por entre la roca.

Desde aquí debemos subir por las escaleras y reenganchar el GR92 para bordear el Jardín Botánico de Cap Roig. La primera playa que alcanzamos en Calella es Cala el Golfet y desde aquí enganchamos otra vez el camino de ronda empedrado que resigue toda la costa, con túneles incluidos, hasta el centro de la población.

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Y ya en Calella, podemos disfrutar de un aperitivo para recuperarnos del esfuerzo y de la belleza de este antiguo pueblo de pescadores. Para la vuelta, recomiendo tomar la pista interior, el GR92, ya que resulta más rápido y atraviesa zonas boscosas que dan tregua al calor. Sólo deberemos fijarnos bien en las marcas rojas y blancas propias del GR hasta Cala Es Castell y desde aquí nos quedará sólo el último tramo ya conocido de vuelta al coche. ¡Buen camino de ronda!

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