Escapada a Namibia

El desierto y las montañas. El verde de los árboles y el marrón de la arena. La vida en las ciudades y la muerte en la tierra yerma. Namibia lo tiene todo. Lo bueno de viajar sobre la marcha es la flexibilidad de movimiento, y aunque no estaba en el plan inicial, hemos decidido acercarnos hasta el país vecino para conocer otra tierra de África. Y lo mejor es que lo hemos hecho en coche, en nuestra querida y resistente Cecilia, lo que nos da más libertad de movimiento y nos permite disfrutar de todos los contrastes de este país. Para redondear el día, un amable sudafricano a quien hemos pedido indicaciones nos ha obsequiado con biltong (ver ¡No te lo pierdas!) para entretenernos durante nuestro viaje por carretera, nada más que 12 horas de conducción por tierras desconocidas.

¿En qué dirección vamos?
¿En qué dirección vamos?

Con solo 25 años de experiencia como país independiente (precisamente este 31 marzo se han llevado a cabo grandes celebraciones con este motivo), Namibia por fin vive a su manera después de pasar por las manos de Alemania, Inglaterra y Sudáfrica más recientemente. Los alemanes son los que han dejado más huellas en el país, lo que se plasma en la arquitectura, los nombres de los lugares, la lengua e incluso los descendientes de estos primeros colonos que hoy tienen nacionalidad namibia.

En nuestro primer día en tierras namibias hemos cruzado el país verticalmente entrando por la aduana en Rietfontein, Sudáfrica. Los primeros kilómetros han sido una sucesión de tierra semidesértica con alguna colina que sobresalía un tanto y habitada por unos árboles que nos han llamado la atención y que más tarde hemos descubierto que son típicos del desierto de Namibia: Aloe dichotoma Masson.

Formaciones rocosas en el desierto
Formaciones rocosas en el desierto
Este áloe es indígena de Sudáfrica pero también se encuentra en Namibia
Este áloe es indígena de Sudáfrica pero también se encuentra en Namibia

A medida que nos acercábamos a nuestra primera destinación, la ciudad costera Lüderitz, el desierto se ha acentuado a lo largo del Sperrgebiet National Park. Recientemente se ha abierto al público que quiera visitar las tierras mineras donde se conseguían los diamantes desde que se iniciara la fiebre en el 1908. Existen varias “ciudades fantasmas” construidas cuando los obreros venían en masa en busca de trabajo y dinero y de las que hoy en día sólo quedan los cimientos. Por ejemplo Kolmanskop, a pocos kilómetros de Lüderitz, es una muestra viviente de este pasado glorioso que cada día desaparece un poco mas cubierta por las dunas de arena.

A lo estilo Hoolywood
A lo estilo Hoolywood

Y después de este paisaje desolador, parece casi imposible que lleguemos a una población con color, con vida y con la simpatía de los namibios. Lüderitz fue fundada en 1883 y actualmente cuenta con una población de casi 13000 habitantes. Aunque no es muy grande, las calles son anchas, de edificios antiguos pintados de colores vivos y con un pequeño pero atractivo puerto. En conjunto resulta una ciudad muy acogedora.

Vistas del puerto
Vistas del puerto

Después del largo viaje en coche, nos hemos ganado una buena comida en un restaurante con vistas al mar. Schnitzel de pollo y calamar relleno acompañado de una Windhoek, la cerveza propia de Namibia. ¡Bienvenidos a Namibia!

¡No te lo pierdas!

El biltong es carne seca procedente de varios animales, desde carne de vaca a avestruz, facóquero, antílope… Se puede comer sola como snack o bien se utiliza como un ingrediente más en la elaboración de otros platos. El biltong surgió de la necesidad de preservar la carne con sales, hierbas y especies cuando los holandeses llegaron a Sudáfrica en el siglo XVII, y actualmente es una comida tradicional de la cocina sudafricana.

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Dónde dormir: Lüderitz cuenta con un amplio abanico de alojamientos adaptados a diferentes presupuestos. Siguiendo nuestra tónica, hemos dormir en Luderitz Backpackers por R110 o ND110. Aunque los precios se dan en dólares namibios, equivalen al mismo valor en rands sudafricanos, siendo 1 rand=1 dólar namibio, y en cualquier establecimiento aceptan ambos.

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