Kyoto: entre el pasado y la modernidad

Hay ciudades que hablan, que cuentan historias en cada rincón de su arquitectura, hablan del pasado y del presente de sus habitantes. Paseando por Kyoto sentí como el pasado arquitectónico convivía con los edificios más recientes que luchan a día de hoy para atraer al mayor número de turistas. Teniendo en cuenta que se trata de un país con una cultura muy distinta a la nuestra, y considerando que era la primera vez que pisaba Japón, me costó encajar la antigua cultura nipona con la parte más moderna de la ciudad, se me antojaban como dos mundos diferentes que alguien había intentado juntar con poca traza.

Fushimi Inari Taisha.
Fushimi Inari Taisha.

Empiezo el recorrido en el Templo Dorado, en el norte de la ciudad, que data del año 1397, aunque la estructura actual fue reconstruida en 1955 después de sufrir un incendio. Consta de tres plantas que responden a un estilo arquitectónico diferente cada una y debe su nombre al hecho de que las dos plantas superiores está cubiertas con una capa de oro puro.

En japonés se conoce como Kinkaku-ji.
En japonés se conoce como Kinkaku-ji.

Actualmente se utiliza para guardar reliquias de Buddha y es imposible visitar el interior, con lo que deberemos conformarnos con una fantástica vista del santuario rodeado de un jardín con estanque propio. Ciertamente se trata de un conjunto preparado para ser admirado al detalle.

Fudo Hall
Fudo Hall

Después de este primer contacto con la arquitectura religiosa en Japón, tocaba sumergirse en la ciudad. Kyoto, con cerca de 1,5 millones de habitantes, se enmarca dentro de los estándares de gran urbe del siglo XXI, que discurre tranquilamente a orillas del río Kamogawa.

""</p

La economía de Kyoto se basa en gran parte en el turismo.
La economía de Kyoto se basa en gran parte en el turismo.

Pero si vamos un poco más lejos, siempre acabamos encontrando lo más genuino, como por ejemplo, la parte antigua con calles rectes y estrechas repletes de edificios de madera tradicionales que te transportan a un pasado remoto. Entre ellos, el famoso distrito de las Geishas, oficialmente  Gion, donde por la tarde se puede alcanzar a ver geishas y maikos (aprendices) andando con el kimono tradicional hacia sus clientes.

La geisha se ha convertido en un símbolo cultural muy explotado.
La geisha se ha convertido en un símbolo cultural muy explotado.

EL TEMPLO NARANJA

Nuevamente, a pocos kilómetros de la estación central de Kyoto, volvemos a adentrarnos en uno de los mejores ejemplos de la grandiosidad de la cultura nipona: el Templo Fushimi Inari-Taisha (711), que algunos reconocerán por su aparición en la película Memorias de una geisha.

La entrada del templo.
La entrada del templo.
Fushimi Inari-Taisha es un templo sintoísta, la religión nativa del Japón.
Fushimi Inari-Taisha es un templo sintoísta, la religión nativa del Japón.

El gran atractivo de este santuario se ubica a los pies de una montaña (Inari) a la que se accede a través de miles de toriis o arco tradicional japonés (son donaciones de familias niponas). Si estás en forma y tienes, al menos, dos horas, puedes completar la ascensión. Si hace falta, puedes ir parando en los establecimientos de comida típica japonesa ubicados a lo largo del camino que te brindan la oportunidad de disfrutar de un plato tradicional como el udon en un entorno auténtico.

El templo cuenta con más de mil toriis.
El templo cuenta con miles de toriis.
Los donantes inscriben el nombre y la fecha.
Los donantes inscriben el nombre y la fecha.

Durante la subida encontraremos varios santuarios y pequeños altares flanqueados por la figura del kitsune, es decir, el zorro que actúa de mensajero para el dios Inari. Todo el paseo transcurre en medio de un entorno boscoso que te hace olvidar por momentos que nos encontramos en Kyoto….

DSCN7622_opt

Facebooktwitterpinterest

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *