Estambul: la ciudad del Bósforo

“Una vez la visitas, te enamoras”, ellos lo tenían claro. Yo, un poco más escéptica, pensaba que había muchas ciudad bonitas por el mundo y no había que darle más importancia. Y si bien es cierto que los que me advertían era mis amigos turcos, por lo tanto, orgullosos de su ciudad, tengo que darles la razón: Estambul fascina al viajero.

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La mezquita azul sobresale en la ciudad vieja

Me embarqué en el avión sin conocer demasiado de esta ciudad más allá de haber probado el típico baklava turco, y volví con la sensación de haber pasado una semana en un museo gigante, donde cada rincón esconde un pedazo de historia. Tengo que agradecer a mis amigos turcos por su fantástico trabajo como guías, ya que su pasión y amor por esta ciudad consiguieron despertar un gran interés en mí y aprendí muchísimo de cada sitio donde me llevaron.

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Recorriendo el Bósforo en barco
Capçelera Istanbul
La ciudad de los minaretes

Estambul pertenece al grupo de ciudades atravesadas por un río en el cual recae una importancia caudal: no sólo separa la ciudad en dos continentes, sino que además ha sido testigo del crecimiento de la ciudad, de las batallas que allí se han librado e incluso de varios incendios de los palacios ubicados a lo largo de la orilla. A los estambulitas les encanta el Bósforo, el río por donde ha transcurrido tradicionalmente la vida de esta ciudad turca, y es muy recomendable realizar un paseo en barco para descubrir sus secretos.

Además de las fortificaciones otomanas erigidas en el lado asiático para conquistar la ciudad, nos encontraremos con diversas mansiones de personajes adinerados. En su novela autobiográfica Estambul: ciudad y recuerdos, Orhan Pamuk lo resume muy bien: “ver el Bósforo siempre me ha sentado bien. Frente a la derrota, al desplome, a la opresión, a la amargura y a la pobreza que pudren por dentro la ciudad, el Bósforo está unido en lo más profundo de mi mente a sensaciones de unión a la vida, de entusiasmo por vivir y de felicidad. El espíritu y la fuerza de Estambul le vienen del Bósforo.”

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Europa y Asia unidas por el puente
Ortakoy
Mezquita de Ortaköy a orillas del Bósforo

ARQUITECTURA DE ESTAMBUL

Cuando nos adentramos en la parte histórica de la ciudad, los restos del pasado más reciente se mezclan con el más antiguo. Aunque la Mezquita azul se impone por encima de las otras por su esplendor, hay una arquitectura con quien resulta más difícil competir: la Santa Sofía, una antigua basílica ortodoxa del Imperio bizantino que fue reconvertida en mezquita con la llegada de los Otomanos.

Hagia Sophia
Actualmente la iglesia es un museo
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La mezquita azul también se conoce como mezquita del Sultán Ahmed

Quien quiera saber más sobre la ciudad en la época del Imperio Otomano (1453-1922), vale la pena visitar el Palacio Topkapi (30 liras turcas, unos 9€)que fue su centro administrativo durante muchos años.

Topkapi Palace Puerta de la acogida
En la puerta de entrada del palacio

Lo bueno de descubrir una ciudad de la mano de sus habitantes es que te llevan a esos puntos donde las guías de viajes (normalmente) no llegan: tuve el placer de admirar la ciudad des de diferentes puntos estratégicos, disfruté de una comida típicamente turca en una casa del barrio asiático, probé el tabaco de narguile en la terraza del Erenler Nargile mientras saboreaba un té de manzana…y, cómo no, me puse las botas con el börekuna especie de empanda rellena normalmente de queso blanco, feta, carne picada o hortalizas.¡Acompáñalo con ayran (bebida de yogur) y ya tienes un buen desayuno turco!

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Preparando el desayuno al estilo turco

Pero uno no puede considerar que ha vivido Estambul hasta que come midye dolma, es decir, mejillones rellenos de arroz en plena calle volviendo a casa después de una larga noche. Creo que ese fue uno de mis mayores descubrimientos.

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