Las cataratas del Niágara

La tribu ongiara bautizó el río que separa Estados Unidos de Canadá con el nombre Niágara, es decir, “trueno de agua”. Y haciendo honor a su nombre, el trueno muestra toda su furia en las cataratas que llevan el mismo nombre.  Una cascada es un lugar fascinante, un lugar donde se percibe la fuerza del agua en su esplendor. El río que fluye tranquilamente, casi dormido, de repente se desparrama y se deja llevar por la inercia, por encima de rocas, hasta volver a caer y reagruparse en un curso calmado o que recorre kilómetros y kilómetros. Aunque mi concepción de cascada envolviera un entorno salvaje y una naturaleza mucho más exuberante, las cataratas del Niágara no dejan de ser un lugar muy especial.

El río Niágara tiene 56 kilómetros de largo.
El río Niágara tiene 56 kilómetros de largo.

 Y lo mejor, siempre es estar dentro, donde realmente se siente latir el corazón. Para disfrutar las cataratas, recomiendo montarse en uno de los barcos que navegan por el Niágara, como Maid of the mist. Vale la pena navegar por el río y admirar el salto desde abajo, viendo caer el agua con tanta fuerza que es obligatorio ponerse el chubasquero…

Viendo la cascada de tú a tú
Viendo la cascada de tú a tú
Después del paseo en barco terminamos bien mojados...
Después del paseo en barco terminamos bien mojados…

AVENTUREROS EN LAS CATARATAS DEL NIÁGARA

Como siempre en la historia, ha habido personajes que han querido destacar en su tiempo haciendo algo diferente, como por ejemplo, descender las cataratas de todas las formas posible, empezando con un barril, pasando por kayak o en moto de agua. Annie Taylor decidió celebrar su 63 cumpleaños bajando la catarata Horshoe (en el lado canadiense) dentro de un barril. Cuando terminó favorablemente su hazaña, sus palabras fueron contundentes: “Nadie debería volver a hacer esto jamás”.

Algunos se lanzaron por el salto dentro de un barril o en kayak.
Algunos se lanzaron por el salto dentro de un barril o en kayak.

Pero se equivocaba, ella tan solo había iniciado esta modalidad. Otros no han tenido tanta suerte, como Jessie Sharp, que utilizó su kayak para descender las cataratas con tan solo 28 años. Esa sería su última voluntad. Más recientemente se ha incorporado una nueva manera de cruzar las cataratas: caminando sobre un cable colocado a más de 60 metros de altura. Nik Wallenda, funámbulo de profesión, recorrió los 500 metros que separan las dos orillas durante 25 largos minutos y ante la mirada atenta de una multitud de personas.

Nik Wallenda cruzó las cataratas de una orilla a la otra.
Nik Wallenda cruzó las cataratas de una orilla a la otra.

El entorno de las cataratas ha sido muy explotado turísticamente a lo largo de los años hasta convertirse en la espléndida Niagara Falls City (Ontario, Canadá), donde uno puedo encontrar todo lo que le apetezca: restaurantes, hoteles, casinos, museos, teatros…  Para los curiosos, resulta interesante visitar el museo Ripley’s Believe it or not! que exhibe todo tipo de excentricidades y objetos increíbles.

Por las noches las cataratas se iluminan con lamparas de varios colores.
Por las noches las cataratas se iluminan con lamparas de varios colores.
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