Siguiendo el camino…¡de ronda!

Siguiendo toda la costa catalana, desde el cabo de Portbou a Alcanar, en el extremo sur, se extiende un camino que serpentean entre acantilados, bosques, calas y parques naturales. Se trata del “camino de ronda”, conocido así por ser tradicionalmente el sendero que seguían las patrullas para rondar o hacer guardia en la línea de costa contra el contrabando. Actualmente se puede recorrer casi en su totalidad, aunque hay algún tramo que ha quedado absorbido por propiedades privadas que se han instalado en la zona. Con la mochila y la tienda a cuestas, empezamos a andar, y lo haremos por el itinerario de la Costa Brava.

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Casi hemos llegado a Cadaqués

Aunque el cielo negro no nos augura un buen tiempo, iniciamos nuestra ruta desde el pueblo pesquero de Llançà, donde encontramos el cartel indicativo de que aquí empieza el Camí de Ronda (siempre nos guiaremos por los carteles de “camí de ronda” o, en su ausencia, las indicaciones de GR92, con una raya roja y otra blanca),  hasta Port de la Selva, un tramo muy bien cuidado de 8’8 km que nos permite disfrutar de las calitas y acantilados a nuestra izquierda, y de las bonitas casas con sus jardines a la derecha. A mitad del trayecto pasaremos por el Faro de s’Arenella y, después de unas cuantas curvas debido a las continuas entradas del mar, llegamos a la población de Port de la Selva, característica por sus casas blancas. Aquí pasaremos la primera noche.

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Los carteles indicativos para seguir el camino de ronda
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Faro de S’Arenella
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El pueblo de Port de la Selva enmarcado

HACIA CADAQUÉS

A la mañana siguiente, después de recuperar fuerzas con un desayuno completo, emprendemos marcha hacia nuestro segundo destino: Cadaqués, conocido porque en este pueblo vivió y trabajó el pintor Salvador Dalí. El tramo empieza con una pendiente moderada que nos lleva al interior del Cap de Creus, declarado Parque Nacional en 1998 por su riqueza geológica y considerado la parte más al este de la Península Ibérica. Aunque llevamos las mochilas cargadas y nos encontramos a pleno sol, andamos durante horas por este territorio que me recuerda casi a la estepa americana, con su maleza, sus cactus, sus lagartos y una orquesta de grillos como música de fondo. Todas las especies de este parque se han adaptado al fuerte viento que azota frecuentemente esta área, la Tramontana. Cuando ya nos sentimos muy cansados para seguir andando, por fin divisamos la bahía de Cadaqués al fondo…¡ya casi estamos! Nada más llegar, nos vamos a comer para recuperar la energía perdida y seguidamente nos damos un baño en la playa. ¡Es todo cuánto vamos a hacer hoy!

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Lo mejor del menú
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La playa de Cadaqués
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Tiendas de artesanías en las calles blancas

El plan para el día siguiente es terminar de cruzar el Cap de Creus y llegar a Roses, lo que nos llevará casi 6 horas para cubrir los 22 kilómetros que separan Cadaqués de Roses por el GR92. Sin embargo, merece la pena perderse por las tranquilas calas que encontramos, como Cala Jóncols o Cala Montjoi, que antaño acogía el famoso restaurante de Ferran Adrià, el Bulli.  Nos espera otro día de mucho calor sin apenas árboles donde guarecerse, pero aún así logramos llegar a la bahía de Roses y penetrar en el bullicio turístico de la ciudad en pleno julio.

Para el último día, nos reservamos el tramo que discurre por medio del Parc Natural dels Aiguamolls de l’Empordà, ya que queremos conocer su fauna: más de 300 especies de aves diferentes, cigüeñas, patos de cuello verde, garzas, fochas y nutrias. El contraste de paisajes que caracteriza esta zona se hace evidente rápidamente, ya que del seco Cap de Creus pasamos a una zona pantanosa con extensas áreas de bosque. Al final de este trayecto nos espera otra población con encanto: Empuriabrava o la pequeña Venecia de Cataluña, una marina residencial construida alrededor de una amplia red de canales.

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Con la tienda a cuestas, estilo caracol…
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Calles navegables de Empuriabrava

Y aquí, con el olor del mar y la tierra, y el peso de los kilómetros recorridos por estos paisajes encantadores, finalizamos nuestra pequeña escapada. ¡Habrá que recuperar fuerzas para emprender los siguientes tramos!

INFORMACIÓN PRÁCTICA

Cómo llegar: para realizar este tramo del camino de ronda se puede coger el tren hasta Llançà y empezar a andar desde ahí. Para volver, desde Empuriabrava cogimos un autocar hasta Figueres donde enlaza el tren hacia Barcelona o Francia.

Dónde dormir: la oferta de alojamientos, en especial cámpines, a lo largo de la costa brava es abundante. Aunque realizamos el tramo en verano, nunca reservamos y por suerte siempre encontramos sitio en los cámpines. En Port de la Selva dormimos en Port de la Vall, en Cadaqués nos alojamos en Camping Cadaqués y en Roses, Camping Joncar Mar.

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